Del sueño a la realidad

Si te focalizas en lo que quieres y tienes una dirección no es necesario que te esfuerces demasiado para triunfar. Realmente, el sacrificio no es necesario para que nuestros sueños se hagan realidad, por el contrario, podría ser una señal de que voy en la dirección equivocada.

Ni el estrés, ni la angustia, ni trabajar muchas horas más al día son necesarias para triunfar. Claro que es posible alcanzar el éxito de una manera mas relajada y saludable.

Julio Bevione, comunicador y divulgador de espiritualidad, nos muestra una guía de cómo podemos crear la vida que merecemos.


Encontrar nuestra vocación. No elegir un trabajo solo por el salario o la posición que pueda ofrecer, porque finalmente resultará una carga de la que querremos huir. Mejor preguntarnos, ¿qué me gustaría estar haciendo dentro de cinco años? Visualízate en ello y tendrás una idea más clara de lo que has venido a aportar al mundo.


Atrevernos a soñar. Los sueños aportan grandes ideas, no los subestimes. Imagínate el mejor escenario para tu vida detalladamente.


Plantéate objetivos. Transforma tu sueño en metas reales, Convierte cada detalle en un objetivo que quieras conseguir. Haz una lista de no mas de 10 y establece prioridades.


Planificar. Formular un plan corto para cada objetivo, sigue tu intuición de la manera más práctica posible. Pregúntate, ¿qué debo hacer para lograr este objetivo? La respuesta más simple, será tu plan de acción.


Aceptar las dudas y temores. Identificar a lo que tememos: ser maltratado, fracasar, o no superar la prueba. Por ejemplo: ¿qué es lo peor que podría pasarte?....enfréntalo. Al dejar de resistirte a ello, liberarás la emoción y el miedo perderá su fuerza. Acuérdate, lo que RESISTES...PERSISTE.


Escribir afirmaciones. Pon la mente a tu servicio. Ya identificado el miedo, construye una oración con lo opuesto. Por ejemplo: si temes al rechazo, escribe, " Me aceptan fácilmente". Cada vez que te invada el temor, respira profundo y repite la afirmación. Siempre hay oportunidades, pero sólo comenzaremos a verlas cuando nos sobreponemos a nuestras dudas y temores.


Relacionarnos. Todos salimos ganando cuando compartimos lo que sabemos. Relaciónate con las personas que están en tu situación, así como los que van algunos pasos adelante y los que vienen detrás. Acortémos camino.


Sin miedo al fracaso. El fracaso es un ingrediente necesario del camino al éxito, no su final. Las caídas son ocasiones para aprender una lección que necesitaremos más adelante. Y mientras sucedan, mejor. El único fracaso es abandonar el sueño.


Relájate. Date 5 minutos de descanso, varias veces al día. Descarga la energía negativa, déjala salir. Respira, sal a caminar, escucha música suave o simplemente permanece en silencio. No intentes mantener todo bajo control. El sueño va cobrando realidad en su debido momento. Haz lo que tengas que hacer y confía en el universo.


Realmente todas las oportunidades llegan con más facilidad si ponemos los miedos en su lugar y tenemos un plan con objetivos claros. Nada puede detenernos, excepto los temores y la falta de preparación.


¡saludos!




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