La trágica historia detrás de un beso

El lado amargo de Los Amantes, de René Magritte.


En 1898 nacería, en Bélgica uno de los protagonistas de la corriente surrealista, más famoso del mundo del arte, René François Ghislain Magritte, mejor conocido como René Magritte. Su carrera empezó a muy temprana edad, siendo sus primeros pasos en el arte a los once años, y sus primeros trabajos fueron influenciados por el impresionismo y futurismo, pasando por el realismo mágico hasta quedarse en el surrealismo, adoptando esta corriente como suya. Este pintor, que cautivo a la audiencia gracias a su audaces obras llenas de ingenio, pretendía cambiar la percepción de la realidad y que el público fuera más sensible a lo que había a su alrededor.


Sin embargo, algo de los que muy pocas personas saben es sobre lo que hay detrás de sus icónicas obras. Quizá todos en algún momento hemos visto sus pinturas, como La traición de las imágenes (1929), donde lo único que hay en el lienzo es una pipa con el texto Ceci n’est pas une pipe (Esto no es una pipa) o El hijo del hombre (1964), donde muestra a un hombre vestido de traje al que no podemos verle el rostro, ya que se encuentra cubierta por una manzana verde. Ambas pinturas se volvieron un referente en la corriente surrealista, posicionándolo a él mismo como genio en el rubro, pero hay una pintura cuyo misterio va más allá, incluso de lo que Magritte quería transmitir en todas sus obras, pues con este autor nada es lo que parece.

La traición de las imágenes 1929
La traición de las imágenes 1929
El hijo del hombre 1964
El hijo del hombre 1964

En Los amantes (1928), vemos a los protagonistas con lo que parece ser una sábana o un velo húmedo sobre sus cabezas, manteniendo sus identidades ocultas sin embargo alcanzamos a notar que son un hombre y una mujer por lo que se aprecia de sus ropas, y lo más evidente de todo es que están compartiendo un beso, aún cuando sus bocas no se tocan directamente por la tela que los cubre. Esto a simple vista podría ser la representación de un amor oculto, la ceguera del amor o un romance prohibido.


El motivo puede ser interpretado de diferentes maneras y es exactamente eso lo que despierta el interés tande de expertos como espectadores, ya que aunque el significado de cubrir la identidad de los personajes bien podría ser algo directamente relacionado con el secretismo de la persona en sí como o una analogía de lo prohibido, lo clandestino, pero es precisamente ahí donde surge el misterio de esta pintura, que tiene un trasfondo mucho más oscuro del que podríamos imaginar.


Para eso necesitamos regresar a la juventud del artista. Cuando René tenía trece años, su madre se suicidó tirándose al río Sambre. Este dato podría no tener cabida en el hilo argumental de lo referente a la pintura, pero se cuenta que Magritte estaba presente cuando encontraron el cuerpo de su madre, el cual, gracias a la fuerza de la corriente misma del río, tenía envuelto alrededor de su cabeza la tela del vestido blanco que portaba, dejando una imagen grabada en la memoria del joven y la cual fuera motivo de repetición en su obra como lo es la homónima del mismo año, que sin embargo podría parecer más un retrato de familia, con un fondo natural de árboles y pasto, que podría darle más vida a la imagen plasmada.

Los amantes (1928)
Los amantes 1928

Si bien el pintor nunca confirmó la interpretación que se le dio a la obra por el motivo del suicidio de su madre, pues su vida privada no era tema del que le gustará hablar del mismo modo que él no era dado a dar su propia lectura de sus piezas, ya que las interpretaciones realizadas podrían cambiar con el tiempo, cosa que, como con toda obra famosa, pasó. Una de las interpretaciones más conocidas de este cuadro es el amor más allá de la persona, dos individuos enamorados, sin verse, con un amor que tiene que esconder de la sociedad, pero esta solo es una de las teorías que la han rondado a lo largo del tiempo.


Quizá el pintor belga tenía una idea totalmente diferente al pintar Los amantes, no un beso de amor que tantos suspiros ha ocasionado y que lo haría agachar la cabeza pensando que el mundo no entiende el arte, ya que el lienzo húmedo Magritte no hace más que destruir la idea romántica del beso, prohibiendo de sensaciones a los protagonistas. O quizá fue la manera de expresar, dieciséis años después del suicidio de su madre, el dolor y trauma que este le provoco.

Los amantes (1928)
Los amantes 1928

Lo que sí sabemos es que gracias a todo este misterio que envuelve la pintura de Magritte, podría ser que por más que se indague en el trasfondo de su obra, nos demos cuenta que más que imprimir sus memorias en un arte trascendental, lo que René quería era lograr una obra metafísica, surreal vamos, que siguiendo su filosofía llenara a los que la vieran de preguntas y se cuestionaran la propia realidad.


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