Y...¡el día llegó!


Uno de los Maestros con el que tuve la oportunidad de iniciar mi búsqueda en el camino espiritual, en una ocasión me dijo que un día, llegarían tiempos muy difíciles en los que la oscuridad iba a prevalecer pero que no debía tener miedo, porque detrás de muchas circunstancias, había una gran oportunidad para el que estuviera preparado, de reencontrarse con su verdadero Ser.

“Serán momentos cargados de incertidumbre, soledad y reflexión y afectarán al mundo entero”. En ese momento, sin comprender lo que me había dicho, solo atiné a preguntar ¿y cómo sabré que llegó ese día? Y mi Maestro me contestó, “la humanidad completa pasará por un instante de oscuridad, todos tendrán que quedarse en casa, será como si el mundo se detuviera y ahí en medio de todo el caos externo, encontrarán a Dios, lo podrán percibir en el aire que respiran, en el viento que soplara en su cara, en el sol cuando caliente su cuerpo, en las plantas que estarán a su lado, pero lo mas hermoso será, que podrán re encontrarse consigo mismas dándose cuenta que al percibirlo de esa manera, es como si hubieran regresado a casa”

“Vendrán cosas fuertes y si estás preparada, podrás ser luz para muchas personas, pero si no, te hundirás en la misma oscuridad y tus temores aflorarán” y volví a preguntar, ¿y como debo prepararme? “Trabaja en ti, encuentra tu verdadero Ser y recuerda todo lo mejor que recibiste del Padre, para entregarlo al prójimo”


Muchos, muchos años pasaron y un día, la pandemia llegó, el mundo se detuvo, hubo momentos de incertidumbre y ahí en medio del caos recordé sus palabras, y ahí supe que me había preparado, que esto no me hacía inmune, pero intentaría ser Luz para quien me necesitara para que lograra sentir más de cerca a Dios, y también aquí dentro de este caos, pude ver lo más hermoso en el Ser humano, cuando empezó a mostrar detrás de un cubre bocas únicamente, ¡sus ojos!.

Todas las personas a nuestro alrededor hemos tenido la oportunidad de vernos directo a los ojos y en ellos encontramos la verdad y el amor, tus ojos no pueden mentir, hay miradas llenas de esperanza, miradas llenas de amor, miradas que se encuentran como si fuese un reencuentro pactado en otras épocas, pero sobre todo miradas llenas de luz que guían a otros hacia el encuentro con su verdadero Ser.

Y ahora sí, cobra vida ese saludo que muchos repetían constantemente, NAMASTE que quiere decir: mi Alma saluda a tu Alma. Ahora sí, ahí, en esa mirada lo podemos realmente percibir y por fin comprendí, QUE EL DÍA HABIA LLEGADO.



Coach Mercedes Barba Gutiérrez

mercedes@transformacyc.com

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